Estructura y tipos de diamantes

 

Estructura del diamante

El diamante se compone de varias partes. Cada una de ellas se denomina de distintas maneras, pero atendiendo a la terminología del Instituto Gemológico Español, existen las siguientes:


  • Diámetro: Ancho del diamante en el punto más ancho de la faja.
  • Tabla: La parte superior de la gema, la faceta más grande.
  • Corona: La parte superior del diamante (desde la mesa hasta el filetín).
  • Filetín: La banda intermedia que une la corona y el pabellón. Es el punto más ancho del diamante.
  • Pabellón: La parte inferior del diamante (desde el filetín hasta el culet).
  • Culet: La punta inferior
  • Profundidad: Alto de un diamante (desde la mesa hasta el culet).

Cómo le afecta la luz al diamante 

Cuando la luz incide en un diamante, parte se refleja y parte se transmite en su interior. En el interior de una gema tallada correctamente, la luz se conduce de manera que pueda salir en su mayor parte por la corona, con lo que se consigue el mejor aspecto de la gema.


Las facetas del pabellón son las responsables de que la luz recorra el camino correcto para que se produzca la mayor cantidad de brillo posible. Si los ángulos no son los correctos, la mayor parte se refractará hacia afuera, saliendo por el sitio incorrecto, siendo el aspecto final defectuoso.



 

En resumen, las proporciones que definen la calidad de la talla brillante son el diámetro de la tabla, la altura de la corona y la profundidad de la culata.

Formas de los diamantes

A las distintas formas del diamante se le conocen como tallas. La talla de un diamante es precisamente la manera en la que está cortado para maximizar sus cualidades. Aunque la más conocida es la talla brillante, hay muchas más formas en las que se puede tallar un diamante. Algunas de las más conocidas son las siguientes:



  • Brillante: la forma comúnmente conocida del diamante que, pulido de esa forma para tal propósito, destaca por su intenso brillo.
  • Princesa: esta forma tiene esquinas en punta y popularmente se conoce su forma cuadrada, aunque puede variar a otras formas rectangulares. La talla princesa suele mostrar un poco de color en las esquinas.
  • Oval: se trata de un diamante similar al primero, con un brillo precioso, aunque más alargado. 
  • Pera: también conocida como lágrima, este diamante tiene una sola punta y un extremo redondo.
  • Radiante: se distingue por sus esquinas recortadas y puede presentar distintos tipos de rectangularidad.
  • Esmeralda: este tipo de diamante destaca por su pabellón, compuesto por facetas rectangulares, y su gran tabla, que crea un aspecto óptico único y logra resaltar la pureza de la piedra.
  • Cojín: tiene esquinas redondas y facetas largas que consiguen aumentar el brillo, aunque puede presentar inclusiones con mayor facilidad que otras formas.
  • Corazón: como su nombre indica, la forma de este diamante presenta una sola punta pero dos extremos redondos. Esta forma suele presentar un poco de color en la punta.

Además, hay muchas otras formas conocidas de los diamantes, como son las tallas marquesa, baguette, trillion, briolette o asher.

 

 

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