¿Cómo se hace el oro blanco, amarillo o rosa?

Visualizamos comúnmente el oro de color amarillo, pero también sabemos que, en joyería, existen piezas del mismo material en otras tonalidades. Entonces, ¿cómo se consigue alterar el color del oro?

¿Cómo se consigue alterar el color del oro?


En una publicación anterior hablamos de la aleación del oro, un proceso necesario para la fabricación de piezas de joyería que consiste en mezclar el oro con otros metales, y conseguir así endurecerlo.


Técnicamente, el oro no cambia de color; sin embargo, la aleación con otros materiales de distintos colores consigue alterar la tonalidad del mismo. 


Los fabricantes de joyas eligen un material u otro, según proceda, para conseguir el color deseado. Además, la cantidad de quilates (K) de oro que se utilicen influye en la tonalidad del color que se consigue.

¿Qué tipos de colores de oro se pueden conseguir?


Los colores más comunmente conocidos en joyería son el oro amarillo, el oro rosa y el oro blanco. Para mantener su color amarillo, el oro se alea con una mezcla de plata y cobre en cantidades iguales. 


Por otro lado, el oro rosa se consigue con la aleación de los mismos materiales que el oro amarillo, es decir, plata y cobre; sin embargo, la cantidad del segundo material es mucho mayor, provocando ese color rosado.


En cuanto al oro blanco, la aleación se consigue con metales de color blanco, como el paladio,  platino o níquel. El material utilizado dependerá de la dureza y color exacto que se quiera conseguir. 


Existen otras variedades de colores en el oro menos conocidas, como el gris, rojo, verde, púrpura, azul y negro, aunque estos son menos utilizados.

 

 

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